
Hoy toca reflexionar sobre los híbridos de Honda, esos grandes incomprendidos. Pero más que nada esta entrada va a versar sobre la planta motriz y el sistema de Honda, el IMA o Integrated Motor Asistance y de por qué (en apariencia) está dando peor resultado, al menos comercialmente, que el Hybrid Sinergy Drive de su rival más directo: Toyota.
EL IMA lleva en el mercado desde 1999 con el primer Honda Insight que se dice pronto. Actualmente este sistema se vende en una variada gama de modelos de la marca que abarcan varios segmentos del mercado. Tenemos el compacto Insight, el Honda Civic híbryd que compite en la gama de las berlinas, el deportivo cupé CRZ, y el pequeño utilitario JAZZ.
Como vemos, la marca nipona ha puesto todos sus empeños en acercarnos la tecnología híbrida a nosotros, a la gente de a pie. Ha situado una mecánica híbrida en la mayoría de los segmentos de coches que más demanda tienen entre el consumidor, y aun con esas, las cosas no están saliendo de todo bien. Hay algo que se le resiste al sistema IMA y que no lo hace tan apetecible como debería. Veamos el por qué.




