Sistema de Autobuses Europeos del Futuro, un proyecto de la Unión Europea para mejorar el transporte público

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Autobús del futuro

Madrid, Budapest, Roma, Gotemburgo, la alemana Bremerhaven y las francesas Rouen y Brunoy han sido los escenarios en los que se han probado los que quizá sean autobuses del futuro, si hacemos caso al proyecto financiado por el VII Programa Marco de la Unión Europea y en el que participan 50 entidades públicas y privadas de 11 países europeos. Entre ellas, figura la Universidad Politécnica de Madrid a través de su Centro de Investigación del Transporte.

El objetivo de este proyecto es definir un sistema inteligente de vehículos e infraestructuras integrados en sus respectivos entornos urbanos. Durante cuatro años de trabajo, diferentes operadores de transporte público, autoridades locales, fabricantes de vehículos y centros de investigación han estado colaborando para conseguir una nueva generación de autobuses que haga más eficaz el transporte público en las ciudades europeas.

Son varios los puntos que aborda el proyecto, entre otros están ofrecer al ciudadano información permanentemente actualizada sobre el estado de las rutas, dando opción al viajero a elegir la línea más eficaz en cada caso, conseguir unos espacios interiores más amplios y cómodos y reducir los niveles de emisiones de gases y partículas en suspensión.

Vista interior de un autobús urbanoAutobús urbano del presente

A mayor espacio interior, menor tiempo de recorrido

Las principales ventajas de disponer de mayor espacio en el interior de los vehículos atañen a la comodidad de los viajeros, pero también al tiempo que se emplea para completar los trayectos. ¿Cómo puede ser eso? Consiguiendo un mejor flujo de los pasajeros en el interior del vehículo. Pero comencemos por lo evidente cuando hablamos de ampliar el espacio interior de los autobuses.

La posibilidad de transportar bicis sin mayores problemas y un acceso más libre para pasajeros discapacitados son algunas de las consecuencias de tener autobuses amplios. También en el aspecto de la comodidad se está investigando la ergonomía del puesto de conducción a partir de grabaciones y simulaciones sobre lo que supone pasar horas y horas al volante.

Sin embargo, quizá lo que más llama la atención de esta investigación en cuanto a la ampliación del espacio destinado a los pasajeros es la reducción de los tiempos de subida y bajada del pasaje entre un 10 y un 15 %, lo que en definitiva redunda en una reducción del tiempo de trayecto. Una mayor agilidad para el transporte público que se consigue con el rediseño de los vehículos.

Las medidas adoptadas para conseguirlo se basan en mejorar el flujo de los viajeros a través de dos innovaciones. Una es la incorporación de títulos de transporte que no necesiten un contacto físico para ser validados y la otra es la incorporación de un número mayor de puertas. En Gotemburgo, cuatro puertas, y cinco en Budapest, han logrado esas reducciones en los tiempos que comentábamos.

European Bus System of the Future

Autobuses con menores niveles de emisiones

Como es lógico, otro de los puntos clave que se está abordando es la reducción de la contaminación debida al transporte público. Si en España son numerosas las flotas de GNC y Biodiésel, en Budapest están probando con un motor diésel de 6 seis cilindros y 320 CV que cumple con los estándares EEV sobre emisiones de partículas en suspensión, además de lograr importantes reducciones en el consumo de carburante.

En Gotemburgo, por otra parte, estimulan las mejoras del medio ambiente relacionadas con el transporte público desde el terreno de la conducción eficiente. Allí, los conductores han recibido una formación específica que a la práctica ha repercutido en un descenso de los consumos y, como es lógico en la conducción eficiente, en una conducción más suave y cómoda para el pasaje.

TRAM Castellón

Yendo un poco más allá, algunas de las investigaciones sobre tecnología y transporte público ya se han trasladado al terreno de la práctica y permiten el guiado automático del autobús. Es el caso del Transporte en Vía Reservada de Castellón, donde desde 2008 se usan vehículos con guiado óptico —de hecho, trolebuses— para conseguir un mejor acercamiento a la plataforma en las paradas.

El sistema se podría emplear en todo el recorrido, pero a un coste económico mayor. Y en cualquier caso, el objetivo de todas las investigaciones que se llevan a cabo no es suprimir la figura del conductor. Ni las tecnologías son infalibles, ni los pasajeros lo aceptarían, según explican desde la Universidad Politécnica de Madrid.

Como vemos, el transporte público es un terreno fértil para la investigación y aplicación de la tecnología, y lo más posible es que en el futuro se consolide la tendencia a hacer de esta modalidad de transporte un referente imprescindible en la movilidad urbana.

Vía | Universidad Politécnica de Madrid
Más información | EBSF
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