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Mazda Skyactiv-D

El humo de los motores diésel contiene más compuestos contaminantes y nocivos para salud que el de otros motores de combustión interna, de hecho ha sido catalogado por la Organización Mundial de la Salud como carcinógeno. Hoy en día, no hablando de dióxido de carbono, sino de polución, los vehículos con este tipo de motor son uno de los principales causantes de la contaminación del aire de las grandes ciudades (aunque no el único).

Después de años de estrictas normativas de emisiones para los motores diésel en Japón, la marca japonesa Mazda cree que es posible tener un motor diésel más limpio, sin renunciar a sus prestaciones (más par y a menos vueltas) ni a su bajo consumo.

Mazda 2.2 Skyactiv-D, menos compresión

Mazda cree tener un motor diésel más limpio, el 2.2 Skyactiv-D que podría ser una vía de futuro para este tipo de mecánicas y la expansión de estos en Estados Unidos y Japón, donde son muy prudentes y reticentes con este tipo de motores.

De manera simplificada, las dos causas principales por las que un motor diésel emite más contaminantes (partículas en suspensión y óxidos de nitrógeno) son el propio combustible como tal y la mayor compresión en los cilindros.

Mazda6 2013 rojo Mazda6 2013, ya monta el nuevo motor diésel

Con los años para mejorar la combustión del gasóleo se ha recurrido a soluciones como la inyección a cada vez mayor presión, la mejor pulverización del combustible dentro del cilindro y a varias inyecciones (dos o a veces incluso tres) en cada ciclo de inyección (que también ayudan a reducir ruido y vibraciones por cierto).

Para reducir los óxidos de nitrógeno también se utilizan los sistemas de recirculación de los gases de escape y para reducir las partículas en suspensión los filtros de partículas, algo que se ha hecho obligatorio desde hace no mucho en Europa (Euro V). Para reducir aún más los óxidos de nitrógeno varios fabricantes han optado por filtros de partículas con aditivo de urea.

Pues bien Mazda en su motor diésel 2.2 Skyactiv-D (disponible en 150 CV 380 Nm y 175 CV ), de inyección directa y turbocompresor variable de dos estapas ha rebajado la compresión a 14:1, muy baja para un motor diésel, y con ello consigue rebajar las emisiones de NOx sin tener que utilizar el aditivo de urea. Este motor cumple a la vez con la norma Euro VI y con las normas Clean Diesel de Estados Unidos, Canadá y Japón.

Puede que este sea el camino a seguir para poder seguir utilizando motores diésel. De todos modos me gustaría poder conocer en detalle la cifra exacta de emisiones de partículas y NOx para poder comparar (no las he podido encontrar). Veremos qué más siguen proponiendo los fabricantes.

En Motorpasión | Mazda6, presentación y prueba en Portugal (parte 1), (parte 2)
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