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Barco Mercante Contenedores

Aunque la noticia no es reciente, conviene recordarla por la importancia que tiene, y para que queden claros conceptos muy importantes sobre emisiones y contaminación, donde todavía hoy en día no nos percatamos de algunas cosas. Menos mal que con los años nos hemos ido preocupando cada vez más de la polución del transporte, y en particular de los automóviles.

De hecho un coche moderno contamina mucho menos que uno viejo. Tanto como para que 100 coches actuales contaminen menos que uno solo de los años 70. Ahora mismo hablando de transporte, y no me refiero en este momento a emisiones de CO₂ (gas de efecto invernadero), sino a compuestos nocivos para la salud, como los óxidos de azufre, los óxidos de nitrógeno y las partículas, lo que más contamina son los barcos mercantes que transportan mercancías y productos cruzando el planeta.

El problema radica en que si bien hay muchas regulaciones, y cada vez más estrictas, en lo referente a las emisiones de los automóviles, para transporte por mar apenas había regulación de emisiones (empiezan a aplicarse algunas en 2012 y hasta 2025). Y el problema de contaminación que generan estas enormes máquinas no es solo debido a motores con más de 100.000 CV, ni a que están en movimiento 24 horas al día durante semanas enteras, parando muy pocos días al año.

Óxidos de nitrógeno y Partículas en el aire de Madrid Este aire “tan limpio” es debido fundamentalmente a óxidos de nitrógeno, partículas en suspensión y en menor medida óxidos de azufre

El problema en el fondo es debido al precio de la energía, y a intentar ahorrar dinero en los costes que supone transportar productos miles de kilómetros de distancia, cruzando medio mundo, o hasta el mundo entero, a veces incluso ida y vuelta (un componente se fabrica en tal sitio, se transporta a otro país donde se monta o ensambla y el producto terminado se vuelve a transportar a tal lugar).

Como el petróleo está cada vez más caro, puesto que la oferta apenas crece, pero sí crece y mucho la demanda a nivel mundial, los carburantes también lo están. Y si llenar el depósito de un coche cada vez es más ruinoso, llenar el de un barco gigante supone millones de euros. Una estrategia que ya están aplicando los mercantes es reducir la velocidad de crucero para así consumir menos, aunque el viaje dure varios días más.

Búnker fuel: he ahí el problema

Pero hay otra estrategia más eficiente (en lo económico), pero con peores consecuencias: los barcos mercantes recurren a usar fuelóleo lo menos que puedan, saliendo o entrando a puerto normalmente, y a usar durante kilómetros y kilómetros búnker fuel (un fuelóleo pesado), que es bastante más barato.

El búnker fuel es básicamente un residuo de la destilación del petróleo, un engrudo muy denso y viscoso de color negro profundo, similar en aspecto al alquitrán. Por cierto, para no inducir a error, conviene aclarar que los barcos más pequeños, como por ejemplo un pequeño barco pesquero, suelen utilizar gasóleo.

Tubo de escape coche moderno Un coche moderno tampoco es que contamine tanto

Si nos quejamos del gasóleo (con bastante razón por cierto), hay que tener presente que la calidad del búnker fuel es mucho peor. Contiene azufre, metales pesados y otras sustancias nada buenas para la salud de las personas. Las emisiones de óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno y partículas PM son muy elevadas. Y para que no se nos olvide, este tipo de humo de escape es carcinógeno (produce cáncer).

Algunos países empiezan a regular al respecto, pero solo para marcar una distancia mínima a la costa en la que estos barcos no pueden funcionar quemando búnker oil, y tienen que hacerlo con fuelóleo. El resto de miles de kilómetros de viaje pueden quemar lo que quieran.

Y eso tampoco soluciona le problema, solo lo aleja un poco. Los gases y partículas seguirán siendo emitidos a la atmósfera, y los vientos los desplazarán sin fronteras ni límites. Y cuando la lluvia “limpie” el aire, las sustancias producirán lluvia ácida y caerán sobre la tierra o el mar. Y tampoco debemos olvidar que la contaminación en la tierra y en el agua termina llegando también a los alimentos (vegetales, peces) que comemos.

Como informó el diario británico The Guardian en su día: los 15 barcos mercantes más grandes del mundo, esos súper-barcos para transporte de contenedores, contaminan ellos solos lo que 760 millones de coches. Y no es por asustar, pero resulta que hay miles de mercantes de este tipo surcando los mares a diario.

Así que, ¿no debería preocuparnos también este tipo de contaminación? Los automóviles son un problema, sí, pero ni son el único, ni el más grande. ¿Por qué los gobiernos, y los organismos que los agrupan y organizan internacionalmente no han tomado también medidas más serias para evitar una fuente tan grande de contaminación?

Nota: Gracias a Reverfons por la pista.

Vía | Autoblog
Fotografía | Scambelo (CC)
En Motorpasión Futuro | Tecnología del transporte: Pilas de combustible para reducir las emisiones del transporte marítimo

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