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La venta de gasolina cae un 30% en Castilla y León

La venta de gasolina cae un 30% en Castilla y León
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Ya ha pasado más de mes y medio desde aquél fatídico uno de marzo en el que se empezó a cobrar en Castilla y León el céntimo sanitario a los hidrocarburos o “centimazo” como lo conocen algunos. Los efectos no se han hecho de rogar y la Federación regional de Estaciones de Servicio ha presentado unos números demoledores.

De media el consumo de gasolina ha caído un 30% y los establecimientos están que trinan, como es lógico. Este descenso del consumo me parece cuanto menos curioso porque la gasolina es un bien inflexible. Esto quiere decir que a los consumidores no les “importan” mucho las diferencias en su precio y que si este sube, apenas se nota en la cantidad que se compra.

Pero esta vez el palo ha sido duro ya que se ha consumido casi un tercio menos de combustible que en los meses anteriores y eso que hemos tenido el periodo de semana santa que suele estar repletito de viajes en coche.

Puede ser que el bolsillo de los compradores ya no de más de si y que se esté llegando al límite en el que la gente le tenga que decir NO al coche. Reconozco que superar la cifra psicológica de 1,5 euros en la gasolina sin plomo da miedo y que puede que sea la gota que colma el vaso para muchos usuarios (entre los que me incluyo).

Precio de la gasolina

Lo cierto es que no toda la reducción del consumo es debida a que la gente no mueva sus vehículos. Obviamente los conductores que siguen usando el coche lo hacen acorde a la situación impuesta por los precios. Es decir, usarlo menos, y cuando lo usas practicar conducción eficiente en la medida de lo posible.

Esto yo si que lo he notado en las carreteras las últimas semanas. Un servidor mismamente, en autovía durante los viajes de semana santa no pasó de los 100 Km/h pero lo más curioso es que la gente iba más o menos a esa velocidad o ligeramente superior.

Las estaciones de servicio, las que más sufren

Un pensamiento inicial nos podría conducir a pensar que la gasolina más cara le favorece a los establecimientos que la venden, pero nada más alejado de la realidad. Los márgenes de beneficio que sacan por cada litro es el mismo o incluso menor si el carburante sube de precio.

Otro problema es que esa reducción del consumo del 30% en la comunidad no es uniforme. Las estaciones de servicio que se encuentran en las ciudades achacan menos estos efectos negativos y la bajada de la demanda se cifra en un 10%. Los que realmente lo están pasando muy mal son las gasolineras “fronterizas”.

Gasolinera de Cepsa

Las Estaciones de servicio que se encuentran en los límites de las comunidades autónomas si que están pasando un mal trago porque los conductores, que tontos no son, prefieren apurar unos kilómetros la reserva y cambiar de comunidad, donde el efecto del céntimo sanitario es menor, antes de repostar.

En estas estaciones, el descenso de clientela se ve reducido en un 70% según informaciones de la Federación regional de Estaciones de Servicio. Esto casi es una condena a desaparecer y a echar el cierre para siempre.

¿Qué podemos pensar de todo esto?

Yo en general no estoy de acuerdo con todas estas tasas y presión fiscal que tenemos que soportar los conductores. Parece que la idea es que nosotros arreglemos todos los problemas financieros de España y desde luego, la cosa no funciona así.

Trasporte-urbano-650p18.jpg

Pero eso no es lo peor. Dentro de lo malo o bueno que pueda ser un impuesto a los hidrocarburos, en todo caso es discutible, lo que si creo es que estos se deberían de imponer a nivel nacional y que no por el hecho de estar unos kilómetros más lejos las diferencias de precio sean tantas.

En todo caso y como medida temporal ante los altos precios siempre nos quedará la bici o el coche de San Fernando, y si me apuráis, hasta aceptaría el transporte público como opción. Pero yo, tras tres días sin usar el coche regularmente ya lo echo terriblemente en falta.

La posibilidad de ir sentado a los sitios, cómodo, sin esfuerzos, sin pasar frío en invierno ni calor en verano, con tu estéreo disfrutando de la música en tu trayecto… no sigo porque se me saltan las lágrimas.

De momento no me queda más remedio que desear el día en el que los eléctricos sean una realidad total e implantada para toda la población. Que llegue el día en que el VE sea el coche con todo y para todos. Poder utilizar el coche a diario a precios razonables.

Y quien sabe como será el futuro. Lo mismo si nos pasamos todos en masa al coche eléctrico se establecen nuevas fórmulas y es que hoy en día los conductores somos una “importante” fuente de ingresos para el estado, y todos sabemos que no quieren pueden quedarse sin esa parte del pastel.

De momento yo sigo con mis sueños y esperanza. ¿Y vosotros? ¿Qué pensáis de todo esto? ¿Seguís utilizando el coche a diario sin miramientos? ¿también deseáis la llegada del vehículo eléctrico para zafaros de los altos precios de los combustibles? danos tu opinión.

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