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Consumo del Hyundai Accent

Cuando haces del consumo de carburante un argumento de venta, corres el riesgo de equivocarte, aunque nunca es tarde para rectificar. Hoy hemos sabido que ambas cosas les ha pasado a Kia y Hyundai. La EPA acaba de darle un tirón de orejas a ambas firmas por pasarse de largo con los números que ofrecían en Estados Unidos para vender los Kia Rio, Soul, Sorento y Sportage, de un lado, y los Hyundai Accent, Veloster y Elantra, del otro. Y las marcas asumen el error.

La diferencia más grande hallada entre los datos que daban las empresas y los comprobados por la EPA se encuentra en el Kia Soul, que se suponía que en autopista tenía una autonomía de 35 mpg, equivalente a un consumo de 6,72 l/100 km en su versión 2.0 Eco y 34 mpg (6,92 l/100 km) en el 2.0 Automático. La EPA ha dado los siguientes datos respectivos: 29 y 28 mpg, que equivalen a 8,11 l/100 km para el Eco y 8,40 l/100 km para el Automático. La diferencia es de 1,39 y 1,48 l/100 km.

La cifra en autonomía por galón más espectacular, de 40 mpg (equivalente a 5,88 l/100 km), la tenían varias versiones de los Hyundai Accent, Elantra, Veloster y del Kia Rio, que ahora se han quedado, según los casos, en 37 o 38 mpg (6,36 o 6,19 l/100 km) en los Hyundai, y 36 o 37 mpg (6,53 o 6,36 l/100 km) en los Kia Rio. Desde las marcas han explicado que se trata de un error humano e involuntario.

Las marcas se han llevado una reprimenda, ya que el organismo gubernamental lo ha dejado muy claro: “Los consumidores confían en la etiqueta para mantenerse informados sobre las opciones que tienen al comprar un coche”. Pero no sólo eso, sino que deberán compensar a los compradores de los vehículos afectados en Estados Unidos.

¿Cómo? A golpe de talonario. Se verificarán las millas recorridas de las 900.000 unidades comercializadas de los modelos afectados, y se pagará en consecuencia. Por cada 1 mpg de divergencia en un coche que haya recorrido 15.000 millas, devolverán 88 dólares a su propietario. A las marcas les saldrá por un pico, pero podría haber sido peor para los fabricantes. Al menos no tendrán que pagar por las millas que todavía no han recorrido los conductores.

Es decir, y siguiendo la tesis de la EPA, aunque los consumidores compraron coches para varios años en función de unos datos de consumo publicitados, sólo se les abonará la diferencia hasta la fecha. El sobrecoste que realicen a partir de ahora es cosa suya, no de las marcas.

Vía | Automotive News
Más información | EPA
En Motorpasión Futuro | Modelos de bajas emisiones. ¿Cómo lo consiguen?

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