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Trabajo del Laboratorio Lawrence Berkeley de California en materia de Hidrógeno

Trabajo del Laboratorio Lawrence Berkeley de California en materia de Hidrógeno

Cada mes de diciembre surgen las listas de mejores y peores como florecen las rosas en abril. El caso es que la revista Car and Driver ha elaborado una lista con las 10 tecnologías más prometedoras en automoción de cara a 2013, y las ha glosado una por una en un compendio que resulta bastante heterogéneo pero sin duda apasionante.

El top ten, que en realidad no es exactamente un top ten ya que no hay posiciones numeradas en la lista, recoge soluciones de motorización, avances en la reducción de la masa de los vehículos, tecnologías de comunicación, gestores de energía y dispositivos de ayuda a la conducción que serán el día a día de nuestra movilidad cotidiana en poco tiempo.

O esa, al menos, es la apuesta. De momento, las tecnologías prometen, y eso significa que pueden cumplir… o no. Las hay que están ya lo suficientemente maduras como para poder garantizarlas en un plazo de tiempo razonable. Y las hay que son un canto a la esperanza. En cualquier caso, todas merecen ser destacadas por el componente de avance que encierran, y sobre la mayoría de ellas hemos hablado ya en Motorpasión Futuro.

Superplásticos para la automoción

Soluciones en materiales y ayudas a la conducción

Los superplásticos, como el MSF de Audi, abren la lista. La aleación de plástico con aceros de alta resistencia forman parte de la próxima generación de materiales, que seguirá a la fibra de carbono. Los superplásticos se usarán tanto en el exterior como en el interior de los vehículos para aligerarlos sin que pierdan resistencia ni capacidad para absorber la energía de un posible impacto.

El trabajo de los investigadores de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh para conseguir faros que ocultan las gotas de lluvia es una ayuda a la conducción que merece su puesto en esta lista. Sincronizando una centralita de iluminación por ledes con una cámara que escanea el movimiento de las gotas de lluvia, se consigue modificar el haz de luz cada 13 milisegundos, evitando que la lluvia se transforme en una cortina que impida la visibilidad.

El siguiente punto son los paneles de instrumentación. Más allá de la tecnología de alta resolución de Japan Display y más allá de la navegación en 3D de Audi, Johnson Controls ha creado una pantalla de 3D que avisa al conductor estructurando los mensajes en profundidad y en función de la importancia que tengan. Quizá de las tecnologías reseñadas sea la más prescindible, pero igualmente tiene su punto.

Algo más interesante se revela el WiFi Direct aplicado a la protección de peatones y ciclistas como elemento de comunicación entre el coche, las infraestructuras y el resto de usuarios de la vía. Aunque el WiFi Direct tenga sus claroscuros, puede ser una opción de futuro en el terreno de la movilidad segura. Dependiendo de los resultados que se obtengan en las pruebas que se están realizando, Estados Unidos podría incorporar este sistema de forma obligatoria hacia el año 2020.

Detección de peatones vía WiFi

Avances en gestión de la energía

Los extensores de autonomía compactos que están investigando Audi, BMW, Lotus, Mazda con sus motores Wankel y las empresas de ingeniería AVL y FEV permitirán en un futuro disfrutar de coches eléctricos cuyas baterías se cargarán con la ayuda de motores menos aparatosos que, por ejemplo, el 2.0 del Chevrolet Volt.

Lógicamente hay otras posibilidades, como es el uso del hidrógeno en pilas de combustible, pero uno de los mayores problemas está en el almacenaje del gas. Hasta ahora, la solución ha consistido en someterlo a altas presiones y a temperaturas de -253 ºC, lo que dista de ser eficiente. Sin embargo, los trabajos del Laboratorio Lawrence Berkeley de California podrían arrojar luz sobre este asunto, ya que se está trabajando a nivel molecular en un marco metal orgánico. La idea es que la estructura, en forma de malla, absorba el hidrógeno y lo retenga.

Más avanzado está el tema eléctrico, sobre todo teniendo en cuenta la eclosión de los puntos de recarga, al menos en los aparcamientos públicos norteamericanos, que es lo que destaca Car and Driver. Cita los casos de Best Buy, IKEA, Kohl’s, Macy’s y ­Walgreens, además de la iniciativa de Tesla para aportar puntos de recarga a las infraestructuras de Estados Unidos.

Batería de Ni-Zn

Y sin dejar la electricidad, la siguiente tecnología prometedora habla de baterías. De baterías de Ni-Zn, para ser más precisos. Tienen una mayor densidad de carga que las de Ni-MH e inferior que las de iones de litio, pero también su coste es menor. Comparadas con las baterías Pb de toda la vida, las de Ni-Zn (cuya tecnología patentó Edison en 1901, por cierto) pesan un 60 % menos y son más fáciles de reciclar.

Hablando de reciclaje, el penúltimo de la lista habla de los sistemas de reciclaje de la energía a bordo del vehículo. La frenada regenerativa característica de los híbridos se ha ido extendiendo a los vehículos de combustión, al menos desde 2010, cuando BMW incorporó sus sistemas a la Serie 5. De cara 2013, Mazda monta el i-ELOOP en su Mazda6, que alimenta buena parte de los consumidores eléctricos con energía reciclada.

Para acabar, las ruedas motorizadas representan para Car and Driver una tecnología que promete, y mucho. Ya sea el sistema de Protean o el de las Michelin Active Wheel, la idea de montar el motor en una rueda —que se remonta a los tiempos de Ferdinand Porsche— puede estar más cerca de hacerse realidad que nunca.

Active Wheel de Michelin

En resumen…

Como en toda lista que se precie, hay opciones para todos los gustos. Mientras que la investigación en nuevos materiales y los faros que ocultan las gotas de lluvia son realmente interesantes, los paneles de instrumentación en 3D —por inútiles, en el sentido más descriptivo de la expresión— y el WiFi Direct —por el riesgo que conlleva para quienes no usen un smartphone y por el riesgo de estupidificación del conductor que conlleva— son opciones más que prescindibles.

En el terreno de las energías, los extensores de autonomía se perfilan como la opción más realista a corto plazo, y en el extremo opuesto está el proceso del hidrógeno. Las ruedas motorizadas pueden constituir un buen avance, igual que la adaptación de la frenada regenerativa a los coches con motor de combustión. Sin embargo, parecen de esos elementos que, al menos por el momento, quedarán reservados para unos pocos privilegiados. Esperemos que en un futuro no muy lejano se propaguen.

Fuente | Car and Driver

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