
Pensemos por un momento que trabajamos como repartidor para un supermercado. Nuestro cometido es llevar la compra que realizan los clientes en persona o por internet a sus domicilios por lo que diariamente hacemos recorridos mayoritariamente urbanos que aunque nos llevan varias horas, al final del día no habremos acumulado excesivos kilómetros.
Para ello utilizamos un vehículo con motor de combustión que tanto para nosotros como repartidor como para la empresa que tiene que mantenerlo implica más inconvenientes que ventajas. Por ejemplo, nosotros como repartidor conduciremos haciendo uso del cambio (que por ciudad llega a ser bastante agotador en atascos) y las furgonetas aunque han mejorado mucho, no tienen el mismo aislamiento acústico que los turismo, y dentro todo suele hacer más ruido: el motor, la amortiguación, los plásticos…
Para la empresa, los consumos de carburante serán bastante elevados y además todos sabemos que la ciudad castiga mucho las mecánicas: el embrague, el sistema de refrigeración, el cambio, etc… Al final del año, los gastos en mantenimiento serán bastante altos.

Aunque es muy difícil calcular cuántos kilómetros puede recorrer un vehículo durante el reparto domiciliario, si podemos pensar que las rutas normalmente son programadas con antelación. Es decir, las compras de la mañana se reparte por la tarde y estas al día siguiente. Por ello es fácil calcular con todas las herramientas que internet y los navegadores nos pone hoy en día a nuestra disposición, la distancia total que vamos a recorrer.
Un vehículo eléctrico de reparto como la Renault Kangoo Z.E. ofrece una autonomía de 160 kilómetros con una sola carga, más que suficiente para realizar las tareas de reparto del turno de mañana, del de tarde o incluso del día completo. Y llegado el caso de necesitar más autonomía, las estaciones de recarga rápida consiguen devolver un 80% de la autonomía del vehículo en menos de treinta minutos (menos de lo que tardamos en comer), lo que supondría una nueva distancia de unos 130km hasta descargar completamente la batería.

Si hablamos de la parte mecánica, en un vehículo eléctrico todo es mucho más sencillo: ausencia de caja de cambios, refrigeración única y exclusivamente para las baterías, frenada regenerativa que aumenta la duración de las pastillas de freno y, por supuesto, un precio por kilómetro mucho más bajo tanto en luz como en mantenimiento. Y siempre con unas prestaciones más que suficientes.
Así por ejemplo, la cadena de supermercados Caprabo ha añadido a su flota de vehículos de reparto a domicilio dos unidades de la Renault Kangoo Z.E.Maxi con el fin de disminuir la cantidad de CO2 que emiten sus vehículos. La cadena de supermercados cuenta con un total de más de 100 vehículos que realizan aproximadamente unos 680.000 servicios de reparto al año.
Este es el primer paso de esta cadena y otras para que poco a poco, los vehículos eléctricos puedan ir pasando a formar parte de las flotas de empresas y con ello, una mejor calidad de vida en las ciudades.