
El futuro de los vehículos eléctricos está plagado de incógnitas y retos que superar, y frente a los más pesimistas hay ciertos puntos en los que podemos vernos optimistas. Para empezar hay que tener en cuenta que la introducción de una nueva tecnología lleva su tiempo, y más una tecnología que revoluciona el concepto de movilidad tal y como lo conocemos.
La penetración en los mercados se enfrenta a una barrera psicológica clara, que es la del desconocimiento de los detalles de la tecnología y a unos hábitos adquiridos durante años, que son difíciles de superar en un primer momento. Pero la naturaleza de los vehículos eléctricos nos permite ser optimistas a medio plazo, pues la escalada de los precios del petróleo juega en favor de esta tecnología.









