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Historia de Renault, de 1945 a los ochenta

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Renault 4CV

Nos quedaba por repasar la parte más moderna de la historia de Renault tras haber hablado de los comienzos y de la primera mitad del siglo hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. Dejamos el capítulo anterior en un punto crítico en el desarrollo del fabricante que conocemos hoy, con el fin de la Guerra, el paso de las instalaciones de Renault bajo el control del estado, y la muerte de Louis Renault en 1944. Muchos eventos juntos en pocos años que parecían debilitar las posibilidades de continuidad de la marca. Pero no fue así, como realmente ya sabemos.

La primera parte del período posterior a la Guerra Mundial es una época de relanzamiento del negocio y la vuelta también a los números positivos. Como en tantas situaciones la exportación es una solución y una buena inyección de beneficios al aumentar las ventas fuera de las propias fronteras. Esta exportación se potenció en la época en que Pierre Dreyfus llega a la dirección de la compañía en 1955.

Junto a la exportación se enfocó la estrategia en los coches para todos, los utilitarios. Este tipo de vehículo ofrecía prestaciones modestas, válidas para multitud de usos y sobre todo, daban la oportunidad de llegar a más clientes, sobre todo los que menos poder adquisitivo tenían. Empezaba la democratización del automóvil, y en Renault aparece el 4 CV, un éxito de ventas.

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Renault Dauphine

A partir de ese concepto se desarrollaría en 1956 el Renault Dauphine, un icono de la época que no solo heredaba la filosofía del 4 CV, manteniendo el “todo atrás”, sino que llegaría hasta hoy como uno de los vehículos emblemáticos de la marca (y recordamos en este punto el simpático Renault Dauphine eléctrico, no construido por la marca pero sí por entusiastas de la misma).

La década de los años sesenta del siglo XX vería nacer los primeros modelos de tracción delantera, con el R4 y el R8 como piezas primarias del posterior desarrollo. Ambos modelos estaban basados en el 4 CV y el Renault Dauphine, respectivamente. En 1966, cinco años después de su salida al mercado, se celebraba la venta del Renault R4 número un millón.

Nace el Renault 5 y empieza la era de la competición

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Primera generación del Renault 5

Aquí he de decir que entran en juego mis sentimientos por este modelo, en 1972 nace el R5, un coche manejable, pequeño y de bajo coste de mantenimiento que se convirtió en un icono y un asiduo en las carreteras y ciudades. Mi vena sentimental está más ligada a la competición, y más concretamente a los rallyes (aunque me estoy refiriendo más al R5 “Maxi” Turbo). Al principio este modelo era una propuesta de solución a los dos problemas más acuciantes de la época: la crisis energética y el aumento sensible de la cantidad de tráfico rodado.

Llegados a 1975, la dirección de la compañía cambia tras 20 años de servicio de Pierre Dreyfus, y Bernard Vernier Palliez le sucede en el cargo. Es en ester período cuando nace Renault Sport, un nombre con un significado profundo en el mundo de la competición, tanto en circuitos (con las copas de promoción, las “fórmulas”, las preparaciones y sobre todo la Formula 1), como en rallyes y resistencia.

Al inaugurarse la planta de Renault Sport en Dieppe se presentó el primer prototipo para un monoplaza de Formula 1. Algunos años después, el Renault de F1, con motor turbo que, a pesar de las dificultades iniciales, supondría una novedad mundial y una revolución en la competición que llevaría a “jubilar” los motores atmosféricos (sin turbo) de la disciplina por excelencia de la competición del motor.

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Renault RS01, primer motor turboalimentado de la F1

En este momento la expansión y el éxito se podían ver en varios frentes: las gamas de Renault tenían ese éxito comercial que garantizaba seguir apostando por esa idea, el impulso al desarrollo tecnológico que suponía fabricar para la Formula 1 redundaba en beneficio propio y además las victorias en las 24 Horas de Le Mans, los rallyes y la Formula 1 llevaban el nombre de la marca por todo el mundo, asociándola precisamente a esa innovación, tecnología de vanguardia y éxitos.

Nos queda la última parte de la historia, la época contemporánea de Renault y el saber cómo tras este repunte que comentamos aquí, la compañía volvió a subir tras los recortes de gastos que fueron necesarios al incrementarse tanto la inversión en tecnología y desarrollo. Eso lo dejamos para la próxima entrega que veréis pronto aquí.

En Espacio Renault Z.E.:

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