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El Museo Autovisión y el regreso al futuro eléctrico

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Para entender lo que está suponiendo el avance de la movilidad eléctrica en nuestros días, un ejercicio útil consiste en remontarse a los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, cuando los automóviles comenzaban a abrirse tímido pero contundente paso en unas ciudades tomadas por los animales de tiro. Entonces convivieron vehículos de vapor, también los eléctricos y los movidos mediante la combustión de hidrocarburos... y ya sabemos quién se llevó el gato al agua durante toda una centuria.

Ahora que conocemos el lado oscuro del oro negro, vemos en la electricidad la posibilidad cierta de una movilidad sostenible que se abre camino entre la aceptación de lo eléctrico y la inquietud de quienes todavía mantienen un cierto recelo sobre esta apuesta... y luego están quienes invierten su tiempo en recrear minuciosamente cómo fue aquella época de pioneros que ahora revivimos hasta el más mínimo detalle, incluso recreando un vehículo eléctrico de los primeros que rodaron por las calles de Europa.

Volver a construir el Starley Tricycle, un triciclo eléctrico de 1881, fue el pasatiempos que durante el último año llenó las agendas de los ingenieros del Museo Autovisión, una institución con sede en la pequeña ciudad alemana de Altlußheim, en Baden-Württemberg, donde se dedican a coleccionar y exponer todo tipo de elementos relacionados con la historia de la movilidad alternativa en general. Vamos a ver esta maravilla de la creación en un simpático vídeo del Museo alemán.

Como es frecuente en más de un diseño de los albores del mundo del Motor, el Starley Trycicle confía el sistema de dirección a una única rueda. En este caso, además, la rueda directriz es de un diámetro muy inferior al que presentan las ruedas donde reposa la masa del vehículo, de forma muy parecida a los antiguos velocípedos... sólo que con más estabilidad, claro.

Velocípedo

Con un motor eléctrico alojado bajo el asiento, el Starley Tricycle tenía una autonomía de 40 kilómetros y era capaz de alcanzar una velocidad máxima de 14 kilómetros por hora. La idea de los ingenieros responsables del artefacto, los ingleses John Perry y William Ayrton, era usar el vehículo como anuncio móvil para las ferias de ciencias que viajaban por toda Europa.

Y más de cien años después los ingenieros del Museo Autovisión rebuscaron en apuntes y bocetos para mostrar al mundo lo que algún día fue el nacimiento del vehículo eléctrico, pero no es este el único prodigio que puede visitarse paseando por el museo alemán.

La Jamais Contente

En sus dependencias se expone también el motor de la Jamais Contente, aquel vehículo eléctrico de Camille Jenatzy que en 1899 fue capaz de superar la barrera de los 100 kilómetros por hora, y otros muchos artefactos relacionados con la Historia de la Automoción más allá de lo eléctrico, como una vasta colección de modelos de la firma de bicicletas y motocicletas NSU o una exposición de vehículos con motor de ciclo Wankel, entre otras curiosidades.

Más información | Museum Autovision

En Espacio Renault Z.E.

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