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Derribando mitos, esta vez el precio de los eléctricos. ¿Son caros?

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Quizás uno de los argumentos más claramente en contra de un vehículo eléctrico es que son más caros que los vehículos con motor de combustión. Recuerdo como, hace unos cuantos años, se hablaba de que los motores diesel y los automóviles que montaban este tipo de motor eran más caros que los equivalentes de gasolina. Y se comentaban, en todos los círculos, temas como la amortización por kilómetros recorridos, cómo la diferencia de precio de los combustibles acabarían reduciendo esa inversión inicial y cómo finalmente todos tendríamos coches diesel.

Ahora se repite el argumento, y gracias a nuestra memoria y a que sabemos aprender de los errores de apreciación del pasado, sabemos que un vehículo eléctrico no es más caro. La respuesta a la pregunta del titular la resumo en :"No son caros". A lo largo de este artículo veremos las razones que me llevan a asegurar este punto, a sabiendas de que hay camino que recorrer y que habrá argumentos en contra en los comentarios, que como siempre trataremos de responder lo mejor posible fomentando el debate.

Son caros incluso con las ayudas del Gobierno

Se dice que un porcentaje alto de las PYMES españolas no incluirían un vehículo eléctrico por su elevado precio. Esta es la conclusión de un estudio que yo, personalmente, cogería con pinzas. El principal problema de introducir una tecnología nueva, una revolución en el automóvil, es que escasea la información fidedigna y por tanto, la rumorología toma el poder y se instala para difundir ideas como, precisamente, que incluso con las ayudas del Gobierno sigue siendo una inversión alta.

Renault Fluence Z.E.

Realmente, ¿tenemos claros los gastos y los beneficios que se deducen de comprar un vehículo eléctrico? Hablamos del coste del vehículo en sí, del coste de alquiler de la batería (mensual), de la recarga (ampliamos esto más abajo), del mantenimiento general... Para saber si nos compensará el uso, con el tiempo, tenemos que tener clarísimos los diferentes costes, pero también ser conscientes de los ahorros que, en materia de "combustible", vamos a disfrutar.

Las pastillas de freno, los neumáticos... son piezas que requieren el mismo mantenimiento que en un vehículo normal (perdón, un vehículo con motor de combustión interna, ¡que los eléctricos son normales!). Eso sí, no tendremos que cambiar la correa de la distribución (un cambio que requiere inversión considerable según el modelo), o por ejemplo no hay que cambiar el aceite cada X kilómetros.

Antes de desechar un precio sin consultar las opciones, agotemos primero todos los recursos que tenemos al alcance para saber, punto por punto, cuánto cuesta exactamente adquirir y disfrutar de un eléctrico. Una vez que lo sepamos, solo tenemos que averiguar el coste anual y compararlo con el presente, sabiendo que esto es tecnología moderna, de futuro. Y que como la historia nos ha demostrado, solo puede hacerse cada vez más rentable.

El alquiler de la batería es prohibitivo, además hay que seguir repostando

Renault Twizy Urban

Este argumento me gusta por su construcción: el alquiler de las baterías es caro y además tenemos que seguir rellenándolas, cargándolas. Bien, los vehículos eléctricos son más eficientes, menos contaminantes, nos dan buenas prestaciones de aceleración y velocidad... ¡pero no hacen magia! Estoy seguro de que hablamos de ello, pero vale la pena repetirlo, ¿podemos decir, hoy, con nuestro vehículo, que llenamos el depósito por 2 euros? ¿Por diez euros? ¿Por 30 euros? La respuesta es que no.

Menos de 2 euros son necesarios para recorrer 100 kilómetros. Pongamos un caso ultra optimista en el que podamos recorrer 1.000 kilómetros en un vehículo tradicional. ¿Menos de 20 euros para conseguirlo? Eso sí que es ciencia ficción, solo consumiento 5 litros cada 100 kilómetros pasamos de los 6,5 euros de consumo a día de hoy. Pero con un vehículo eléctrico lo puedes hacer. He ahí el ahorro. Y la eficiencia entra en juego, recordemos que un eléctrico no gasta mientras está en un atasco mientras que un motor de combustión interna tiene que mantener el ralentí. Seguimos introduciendo ahorro.

El alquiler de la batería para un Fluence Z.E. o el Kangoo Z.E. equivale a una buena cena romántica para una pareja. Una vez al mes. La cena es un lujo en sí, pero la batería de nuestro vehículo es el corazón del mismo. El alquiler supone una garantía total por la batería, hacer frente a imprevistos, cambiarla cuando llega al final de su vida útil... Tenemos que cambiar el chip de los costes de un vehículo. No va a haber operaciones iguales en el mantenimiento de un eléctrico, sino simplemente equivalentes o en algunos casos, radicalmente diferentes.

Nos aferramos a lo viejo conocido, a los costes conocidos (quien se haya parado a contabilizar el coste anual, mensual, diario) y hay que hacer un pequeño esfuerzo para conocer lo nuevo, conocer los pros y los contras, estudiar los costes y contabilizar las ayudas a la compra. Solo así podemos afirmar de forma particular si esto nos parece caro, si creemos que vale la pena. Y yo para cerrar, me reitero en mi afirmación inicial de que no, no son caros los eléctricos.

En Espacio Renault Z.E.

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