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Autopía: el efecto de un parque de vehículos totalmente eléctrico

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Durante este mes hemos podido leer en el Espacio Renault Z.E información sobre la contaminación acústica y el probable protagonismo del vehículo eléctrico en el siglo XXI. Entre párrafo y párrafo nos asaltaba siempre la misma pregunta, ¿sería posible un parque de vehículos únicamente eléctrico? Y de serlo, ¿cómo afectaría esta Autopía a nuestro día a día?

La respuesta a la primera pregunta es , y además no es imposible ni demasiado complicado, el tiempo traerá consigo cambios que acabarán con los motores de combustión para uso como transporte diario. Es complicado de imaginar para nosotros, los que nacimos y crecimos en Petrol Land, pero increíblemente obvio y sencillo para un niño en cuya familia hay un eléctrico. Hablamos de una generación que desde el primer día puede olvidarse de los aspectos más negativos de los tubos de escape… de una generación limpia sin prejuicios.

La vida sin CO2 y ruido

Renault ZOE

Es una generación que trae el cambio bajo el brazo que hará posible la difícil tarea de conseguir una ciudad más limpia, silenciosa, social y agradable. Consideremos ese cambio como un hecho que llegará más pronto que tarde y pensemos durante unos minutos cómo afectaría a nuestro día a día.

En primer lugar notaríamos una diferencia radical desde nuestras propias viviendas. Si las ventanas de tu casa dan a una calle con varios carriles, si vives cerca de una carretera o si simplemente has tenido la "suerte" de irte a vivir donde más atascos se generan, te encontrarás con una reducción del ruido espectacular. Aunque un coche eléctrico "suena", el sonidos es casi inapreciable y no sería capaz de traspasar los muros ni cristales donde vives.

Esto repercute directamente en tu estado anímico: puedes dormir mejor, descansar cuando toca descansar, dar un respiro al cerebro y no sentirte en un continuo estado de desgaste. La contaminación acústica a la que te sometes cada día no desaparecería, pero perdería al 80% de su responsable.

El aire sería otro de los grandes beneficiados que, directamente, acabaría mejorando tu calidad de vida. Calles y avenidas sin humos y la probable desaparición de esa capita denominada smog que tantos ciudadanos sufren. De este modo, el urbanita disfrutaría como nunca de su ciudad y miles de casos de problemas cardiovasculares desaparecerían y, de paso, se lo ahorraría la Seguridad Social.

Hemos nacido y crecido en el mundo del oro negro, ¿conseguiremos ver ciudades sin gases o serán nuestros hijos los afortunados?

En Espacio Renault Z.E:

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