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Sobre los vehículos eléctricos ya hemos hablado de consumo, de contaminación y de recargas. Sin embargo, hay detractores de este tipo de tecnología que argumentan que los vehículos eléctricos supondrán problemas de suministro, ya que aumentarán la demanda de electricidad e incluso podrán provocar apagones.

También suelen decir que si hay muchos vehículos eléctricos y sube la demanda de electricidad, habría que invertir grandes cantidades de dinero en aumentar la capacidad de transporte y distribución de las actuales redes eléctricas, anulándose la ventaja de ahorro y eficiencia energética que promueven sus defensores.

¿Cuánto hay de cierto en esto?, ¿qué debemos saber sobre la capacidad del sistema eléctrico español?, ¿cómo y cuándo debemos recargar preferentemente nuestros vehículos eléctricos para hacerlo de manera óptima?, ¿subiría aún más la electricidad? Vamos a verlo en este artículo.

Exceso de generación eléctrica

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Desde el año 2005 el sistema eléctrico español tiene exceso de generación: es decir, en España generamos más energía eléctrica que la que consumimos, con lo que tenemos una cantidad de electricidad que se exporta (es decir, se vende) a nuestros países vecinos (Marruecos, Portugal, Andorra y Francia).

Todo sistema eléctrico está interconectado con sus países vecinos, de modo que, de manera instantánea, se intercambia electricidad hacia fuera (exportaciones) o hacia dentro (importaciones). Esto es así para adaptar la generación y la demanda en cada momento. Si nos falta electricidad la traemos de fuera, y si nos sobra la llevamos fuera.

En España, gracias a que en los últimos 10 años ha aumentado mucho la potencia instalada, sobre todo de centrales térmicas de ciclo combinado de gas natural y de energía eólica, no tenemos problemas para satisfacer la demanda interna de energía eléctrica y por eso se produce ese exceso (o si quereis, superávit) de generación.

De hecho, en el año 2010, incluso nuestro balance neto en el intercambio de electricidad con Francia fue claramente exportador (es decir, le vendimos electricidad que nos sobraba). En 2010 el exceso de generación fue de casi un 3% (incluso a pesar de que la demanda en el año aumentó un 2,9%).

Cinco millones de vehículos eléctricos

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Las estimaciones de Red Eléctrica de España (REE) contemplan que si en España hubiera un millón de vehículos eléctricos, la demanda anual de electricidad aumentaría en aproximadamente un 1%. Un cálculo rápido y aproximado nos diría que, con el actual exceso de generación de un 3% podríamos integrar tres millones de vehículos eléctricos sin mayores problemas.

Para que sepamos en que orden de magnitud nos movemos, hay que decir que en España hay en total, casi 31 millones de vehículos (datos de 2009). De estos, unos 22 millones son turismos, unos 5,1 millones son camiones y furgonetas y 2,6 millones son motos. Es decir, tres millones de vehículos eléctricos serían un 9,3% de los vehículos actuales. Todo apunta a que tardaremos bastante en alcanzar este porcentaje.

REE considera que para 2014, se podrían integrar hasta 6,5 millones de vehículos eléctricos, sin que hubiera que hacer inversiones adicionales en la red eléctrica de alta tensión o en potencia de generación. Sin embargo, la red de distribución (de media y baja tensión) tendría una capacidad algo menor, que limitaría la cantidad de vehículos eléctricos a unos cinco millones.

Hasta cinco millones, como no habría que gastar dinero en mejora de las redes, el precio de la electricidad no tendría que subir más allá de lo debido al coste de generación. Para integrar tal cantidad de vehículos eléctricos es fundamental hacerlo de la forma más eficiente e inteligente posible. No podemos “enchufar” a recargar cinco millones de vehículos a la vez, porque entonces la red no lo soportaría.

Recargar por la noche

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La demanda de electricidad no es constante a lo largo del día, y tampoco es igual en invierno que en verano. Sin embargo sí es constante durante el año que por la noche el consumo de energía eléctrica es menor que por el día (siendo mínimo en torno a las cinco de la madrugada). La demanda máxima suele darse en invierno a eso de las ocho o nueve de la tarde.

Además suele coincidir también por la noche el exceso de generación del sistema, ya que baja la demanda de electricidad, pero algunos sistemas de generación permanecen constantes (como la energía nuclear, que funciona siempre a máxima potencia) o bien generan de manera no planificada (como la energía eólica, ya que el viento puede soplar con fuerza y generar más electricidad aunque no se demande).

Es por esto que los vehículos eléctricos se deben recargar, mayoritariamente por la noche, cuando el consumo es bajo, y la red de distribución y el sistema de generación están infrautilizados. No debemos olvidar tampoco que quienes contraten la tarifa de discriminación horaria pagan aproximadamente la mitad por cada kWh (kilovatio-hora) en horario valle, entre las 22 y las 12 horas.

Aumentar el consumo de electricidad nocturna gracias a la recarga de vehículos eléctricos permitiría aprovechar mucho mejor la generación de las energías renovables como la eólica, que suele tener picos de generación precisamente por la noche, ya que al bajar las temperaturas, suele intensificarse el viento.

Recarga lenta

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El mejor tipo de recarga para el sistema es la recarga lenta, y además programada, para que se produzca no cuando aparcamos nuestro coche en el garaje y lo dejamos enchufado, sino durante el horario valle. Hay 14 horas en ese horario, así que da tiempo más que suficiente para una recarga lenta completa que suele durar entre siete y nueve horas.

Es más, con la recarga lenta, se puede recargar un vehículo eléctrico en cualquier hogar, con una toma de corriente convencional de 230 V y 16 A. La potencia que demanda esta recarga suele ser de unos 4 kW y tampoco sería necesario aumentar la potencia contratada en la casa.

Para los primeros momentos, un simple programador, en la toma de corriente, o integrado en el propio cargador del coche será suficiente. Más adelante deberíamos desarrollar lo que se conoce como redes inteligentes que permiten ir escalonando la conexión o desconexión de las recargas de los vehículos eléctricos, adaptándose de manera óptima a la demanda de electricidad.

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Lo que se debe evitar es recargar muchos vehículos eléctricos durante el día y sobre todo que esa recarga sea rápida. La recarga rápida (30 minutos), o peor aún, la superrápida (5 minutos) requieren de una potencia instalada muy alta, de unos 20 a 40 kW en la rápida, y hasta de 220 kW en la superrápida.

Este tipo de recargas deberán estar limitadas a algunas electrolineras o puntos de recarga estratégicos, y deberán de usarse muy poco, solo como último recurso, cuando es extremadamente necesario recargar el vehículo y no hay otra opcion. Si se generalizase esta forma de recarga entonces sí que desbordaríamos la capacidad del sistema eléctrico.

Por tanto, lo más recomendable para tener una recarga muy rápida (en menos de cinco minutos) es cambiar la batería del vehículo en una electrolinera, mediante el sistema Quickdrop o similar. En la electrolineras las baterías sin carga se irían recargando sin prisas durante todo el día, y sobre todo durante la noche, sin tener que demandar una potencia altísima como la de una toma de recarga superrápida.

NOTA (para los muy técnicos): En el artículo he utilizado indistintamente “electricidad” y “energía eléctrica”, pero lo más correcto es utilizar energía eléctrica (aunque coloquialmente empleemos electricidad).

Más información | (pdf) REE | (pdf) DGT | (pdf) Guía del vehículo eléctrico
En Motorpasión Futuro | ¿Ahorra energía un vehículo eléctrico?

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