
Si hay un sector en el que el vehÃculo eléctrico se está ganando un merecido puesto, ese es el del reparto ligero. Los servicios de Correos están apostado por esto, y no han dudado en renovar su flota con la ayuda de la empresa murciana Comarth en España, Francia y Noruega, y del gigante Renault también en el paÃs galo. VehÃculos eléctricos para carteros es la consigna.
De hecho, en Francia se está viviendo una revolución eléctrica que pasa por que Correos haya encargado 10.000 furgonetas eléctricas Renault Kangoo Z.E. para el reparto de paquetes, y todo parece indicar que estamos ante una tendencia que se consolidará en los próximos años.
¿Cuál es el secreto? La reducción de la contaminación, no sólo en emisiones de humos sino también en la disminución de ruidos. Para el reparto de la correspondencia sobre todo en pequeñas poblaciones y en cascos antiguos, la opción eléctrica es de lo mejor que hay.
Y desde luego por problemas de autonomÃa no será, ya que cada noche los vehÃculos se quedan dentro del garaje recargando baterÃas. El único problema que podrÃan dar estos vehÃculos es el de la velocidad, aunque para el reparto urbano eso no parece ser un gran inconveniente.
A estas ventajas se les une su mÃnimo coste de mantenimiento. No hay cambios de aceite, no hay lÃquidos refrigerantes, no hay correa de distribución… Vaya, que una revisión se salda en unos minutos, engrasando las partes móviles, revisando el estado de los sistemas de seguridad básicos como las ruedas, la suspensión y los frenos, rellenando el lavaparabrisas y poco más.
Además, por la sencillez de sus mecanismos si los comparamos con los vehÃculos movidos por hidrocarburos su vida útil es mucho más larga y apenas sufren averÃas, por lo que los costes derivados de los eléctricos son mucho más predecibles que los que puede llegar a tener un vehÃculo de combustión. Y todo, sin necesidad de entrar en operaciones de renting.

Pero no son estos los únicos usos que le esperan al vehÃculo eléctrico, sobre todo al de reducidas dimensiones. Hay infinidad de pueblos que por la estrechez de sus calles no pueden tener un reparto de mercancÃas convencional, y hasta la fecha emplean pequeños vehÃculos con motor de combustión como los de tres ruedas de Piaggio o los minitrucks asiáticos.
Ese es otro sector que se puede beneficiar de la movilidad eléctrica, cargando los vehÃculos en el almacén y realizando sus repartos sin contaminar ni molestar con ruidos a los lugareños. En ese sentido, ya hay alternativas como la Piaggio Porter por ejemplo.
También la recogida de basuras es un sector más que proclive para dar el salto a la electricidad y ya está dando pasos en ese sentido en ciudades como ParÃs y Bilbao. Otros usos similares pueden ser los que tienen que ver con los servicios de Parques y Jardines o los desplazamientos de los agentes de PolicÃa Local, que cada vez más optan por pequeñas motos eléctricas. Los trenes turÃsticos, esos que nos dan una vueltecita por el pueblo cuando vamos de visita, también pueden apuntarse fácilmente a lo eléctrico, aunque no me consta que haya iniciativas al respecto.
Y por supuesto el transporte público es la meca del desplazamiento por electricidad. Dejando de lado los ferrocarriles interurbanos, urbanos y suburbanos, ahà tenemos la idea del trolebús, que no es más que un autobús eléctrico impulsado por la energÃa que le brinda una catenaria al cual tiene acceso por medio de una pértiga llamada trolley.
Pero por si alguien desconfÃa de las posibilidades de estos pequeños vehÃculos, ahà va un vÃdeo con alguna que otra demostración de cómo un eléctrico puede llegar hasta donde no llegan otros. Basta con cargarlo antes de salir a trabajar:
Seguramente no son una solución universal para todo y para todos, pero reconozcamos que tienen ámbitos de aplicación en los que no hay nada mejor inventado.
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