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Aparcando con el móvil

¿Recordáis cuando KITT respondía a la llamada de Michael Knight? Quizá algún día veamos algo así en la calle. El sistema Audi Garage Parking Pilot, con el que está experimentando la marca de los cuatro aros, permite que el conductor salga del vehículo para contemplar la maniobra de aparcamiento, ordenada desde fuera con la ayuda de un smartphone. Y lo mismo a la hora de que el coche abandone la plaza para presentarse ante el conductor cuando es hora de salir, claro.

Esto deja atrás los sistemas de asistencia al aparcamiento que hemos visto, por ejemplo, en Ford, le da una nueva vuelta de tuerca a las ayudas a la conducción haciendo hincapié en el aparcamiento, un maniobra difícil para muchos conductores, y sienta lo que podría ser un precedente para la conducción automática pilotada.

La idea es emplear el sistema automático en garajes subterráneos y, en general, donde la maniobra no permite demasiados disfrutes. Pero la idea va mucho más allá, y contempla el uso de infraestructuras que, en comunicación con el coche, lo guíen hasta que él solito se aparque en el lugar más conveniente.

Así, la operativa sería sencilla: el conductor entra en el parking, selecciona en caso necesario un tipo de plaza específica, como una que tenga cargador de baterías si hablamos de un vehículo eléctrico, luego sale del coche, lo cierra y activa el sistema con el smartphone. A partir de ahí, es cuestión de dejar trabajar a las máquinas y observar lo que ocurre.

Aparcando el coche de forma pilotada

¿Cómo funciona el Audi Garage Parking Pilot?

Y lo que ocurre es que el centro de control instalado en el párking se pone en contacto con el coche por medio de una red inalámbrica y le pide datos relativos a las dimensiones del vehículo, localiza la plaza más cercana que pueda servirle y le da los datos de navegación para llegar hasta ella.

Por su parte, el coche compara los mapas de navegación con lo que detectan sus sensores para no perderse mientras se mueve por el párking a una velocidad de entre 5 y 10 km/h. En caso de riesgo, de pérdida de comunicación o de una orden directa dada por el propietario del vehículo, el coche se detiene al instante.

Y a la hora de recuperar el vehículo, el conductor realiza una llamada desde su teléfono al parking o incluso puede programar la orden de que el coche esté listo a una determinada hora, ahorrándose pasar por la cabina de pago ya que el servicio se carga al cliente también desde el mismo teléfono.

La automatización del proceso es total. Y la vigilancia, también, ya que el sistema que incorpora el párking va controlando en todo momento al vehículo con la ayuda de escáneres láser para evitar problemas. Como quien vigila no rayar nada mientras aparca, pero con las ventajas que nos brinda la electrónica.

Pros y contras del sistema de aparcamiento pilotado

Las virtudes de la conducción pilotada tienen que ver no sólo con la comodidad del conductor sino con la gestión de las infraestructuras, como casi todo lo que hace referencia a las tecnologías car-to-X, en las que un elemento de la vía habla y se relaciona con el vehículo para una optimización de los procesos que afectan a ambos.

Así, en el caso del Audi Garage Parking Pilot, sus valedores sueñan con garajes que necesiten menos espacios muertos: sin personas que deban transitar por los pasillos, la altura de las plantas puede reducirse, también las plazas pueden ser más ajustadas, y además se puede ahorrar en iluminación.

De hecho, en ciudades como Madrid, Barcelona, Vigo y Segovia ya hace años que funcionan párkings robotizados bajo este mismo planteamiento. Al no necesitar más espacio que aquel que estrictamente precisan los coches, se optimizan los recursos y, además, se gana mucho en seguridad, no sólo por la ausencia de golpes, que también, sino por la ausencia de robos. El usuario, además, agradece no tener que preocuparse más que por dejar el coche en una cabina de ascensor, como quien lo sitúa en un puente móvil de lavado.

En cuanto a los poco probables incidentes que podría conllevar adoptar este sistema, se puede plantear la duda de la responsabilidad del daño en caso de que algo saliera mal. Desde Audi hablan de “conducción pilotada” porque piensan en los pilotos automáticos que se emplean en aviación, que por cierto se usan para casi todo menos para aparcar el avión, tampoco hay que olvidarlo.

Y como todo tiene una parte negativa, y este sistema no es la excepción, hay que resaltar que, tal y como ocurre en todas las tecnologías car-to-X, el éxito del proyecto de aparcamiento pilotado en comunicación con el parking depende de que todos los vehículos y todas las infraestructuras lo incorporen. Y eso supone una inversión importante.

Hasta que llegue ese día siempre nos quedará esta otra dimensión, mucho más particular, del Audi Garage Parking Pilot:

Fuente | Audi

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